| Ramón Certeza |
Estamos asistiendo a una gran transformación con respecto a las formas en que se fabrican los bienes. Hoy en día máquinas automáticas y robots fabrican los productos que alguna vez fueron hechos por seres humanos. Estamos en el medio de lo que se suele llamar “revolución industrial 4.0” y de la mano de ella, la digitalización de la economía. El presente artículo analizará de qué manera la digitalización ha transformado las fábricas de hoy y cómo los sindicatos se están preparando para sobrevivir las fábricas del mañana. La digitalización de la economía fue el tema central del Foro Económico Mundial de Davos de diciembre de 2015, en el que destacados economistas y renombrados institutos europeos de investigación presentaron informes sobre el futuro del trabajo que se ocuparon de las posibles consecuencias de la digitalización para los trabajadores (IndustriALL, 2017). En esta misma línea de indagación, en mayo de 2017 la Fundación Friedrich Ebert organizó una conferencia internacional en Vietnam que buscaba respuestas a dos preguntas centrales: ¿Qué efecto tiene la transformación digital en las economías asiáticas? ¿Se ha instrumentado esta transformación en términos justos e incluyentes? Ambos acontecimientos elevaron el discurso a nuevos niveles, con visiones y perspectivas divergentes, según los actores en cada uno de los niveles.



