![]() |
| Stefan Beck |
![]() |
| Christoph Scherrer |
El gobierno de Estados Unidos y la Comisión Europea (UE) han iniciado negociaciones para la firma de una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI; TTIP, por sus siglas en inglés). Los socios comerciales proponen eliminar aranceles, reducir el nivel de regulación y ampliar los derechos de los inversores. De parte de los gobiernos se trata de justificar la ATCI haciendo hincapié en un aumento importante del bienestar a partir de exportaciones adicionales, un crecimiento más alto e incrementos de eficiencia, ingreso y empleo. Se apoyan en una serie de estudios económicos basados en modelos complejos que llegan a la conclusión que la ATCI aumentaría la prosperidad en Estados Unidos y la UE.
Por lo general, los estudios de impacto comercial se apoyan en modelos de equilibrio general computables. En los últimos años esos modelos fueron sujeto de críticas, formulados entre otros por un equipo del Instituto de Estudios Económicos (Ifo) de Múnich que elaboró dos estudios de impacto en 2013, uno por encargo del Ministerio federal de Economía (“ifo-BMWi”) y el otro comisionado por la Fundación Bertelsmann (“ifo-Bertelsmann”). Nuestra evaluación de los estudios de impacto parte de los estudios del Ifo (ifo-Studien).





