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| Paulo Capela |
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| André Furlan Melrinho |
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| Eddie Cottle |
IntroducciónEl informe sobre el sector de la construcción que el Comité de Competencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó en 2008 estableció que: "Lamentablemente la industria de la construcción tiene la tendencia a quedar expuesta a la actividad de cárteles, como lo demuestra la avalancha de hechos recientes de fuerte exposición pública en todo el mundo". La mesa redonda de la OCDE contó con la participación de 19 países de Europa, Asia, América del Norte y, sobre todo, Sudáfrica. Este país presentó un informe sobre el rebasamiento masivo de los costos previstos de los estadios para la Copa Mundial de la FIFA de 2010; ya en 2010 había sospechado de posibles colusiones en los procedimientos de licitación.[1]
Mediante la práctica de la colusión en los procedimientos de licitación y el cálculo de precios excesivos las empresas constructoras extraen o consiguen enormes ganancias financieras a expensas de los trabajadores y los contribuyentes de los países anfitriones. Esto implica que los objetivos de desarrollo fijados por los gobiernos en el contexto de la organización de la Copa Mundial se ven parcialmente neutralizados por la transferencia masiva de riqueza a las empresas privadas, en detrimento de la creación de puestos de trabajo y la redistribución del ingreso, lo que sofoca el buscado efecto de multiplicación económica. Este es el contexto del descontento nacional que se ha manifestado en Brasil y que involucró más de un millón de personas.






